Finanzas éticas


Finanzas Éticas
Francisco J. Cortés García
ISBN: 978-84-612-7314-0
P.V.P.: 15 euros


En el presente libro queremos hacer una breve síntesis de lo que entendemos por finanzas éticas. Aún reconociendo que dicho concepto puede abarcar temas tan relevantes como el comercio justo o las remesas de inmigrantes, hemos querido recoger sus tres ámbitos más emblemáticos: la banca ética y la inversión socialmente responsable, las microfinanzas y las monedas sociales. Cada bloque puede ser considerado como independiente, y hemos querido acometer esta sugerente temática introduciendo el concepto de responsabilidad social corporativa y ética empresarial.


La ética ha estado siempre presente en todos los ámbitos del quehacer humano. La filosofía griega fue en Occidente un hito capital para el desarrollo de la reflexión ética y de la teodicea, cuyos efectos, inequívocamente, llegan hasta nuestros días tras la tradición humanizadora y humanista del cristianismo, así como tras el propio legado de los catálogos declarativos del siglo XVIII y los primeros ensayos constitucionales de finales de dicho siglo y de principios del siglo XIX (los derechos fundamentales del hombre y del ciudadano).

No obstante, las visiones o concepciones éticas vinculadas al pensamiento de unas escuelas filosóficas y otras, desarrolladas a lo largo de la historia de Occidente, han presentado importantes diferencias entre sí, siempre condicionadas por aspectos de carácter personal, cultural, social, político o religioso. Hecho que pone de manifiesto, sin lugar a dudas, que la reflexión ética y las decisiones en torno a problemas o dilemas ético/morales van a estar profundamente determinadas por una multiplicidad de factores, aumentando de este modo su complejidad. De un modo u otro, la ética ha estado siempre ligada a la economía, a la empresa, y, en general, a los negocios. No obstante, ha sido en las últimas décadas cuando la ética ha adquirido un papel protagonista en el desempeño empresarial, llegando, en muchos casos, a convertirse en un pilar estratégico de carácter transversal a raíz de la importancia que ha adquirido la imagen y la reputación de las empresas.

El proceso de globalización en el que estamos irremediablemente inmersos, los recientes escándalos financieros, el cambio en el paradigma tecnológico-productivo, y las propias exigencias de la sociedad, en particular las de los consumidores, han propiciado que las organizaciones empresariales, especialmente las grandes corporaciones y las empresas transnacionales, hayan iniciado una reflexión de carácter ético con mayor o menor profundidad en su seno, llegando a tener en consideración al conjunto de personas y colectivos (stakeholders) con los que interactúan, además de los propios socios o accionistas. De hecho, muchas empresas han alineado sus misiones con determinados principios y valores éticos, comportando un desempeño estratégico donde el acervo ético supone un elemento capital para el desarrollo del negocio. Y en este reciente despliegue de la preocupación ética en torno a la organización empresarial, se ha venido a desarrollar la responsabilidad social corporativa como un instrumento capital en la concepción de la base ampliada de la empresa (teoría de los stakeholders) y en el desarrollo de su compromiso social, dando cuenta a la sociedad no sólo de sus resultados y desempeño económico-financieros, sino también de sus resultados y desempeño sociales y medioambientales.

Dada la complejidad de las sociedades de nuestro tiempo, el impacto, los efectos y los riesgos de las decisiones empresariales son cada vez de una mayor dimensión y afectan a un mayor número de personas o colectivos. De ahí la importancia que el debate ético está teniendo en el proceso de toma de decisiones en el seno de la organización empresarial, en el que cada vez hay que dar más cuenta de la gestión y de los resultados de la gestión a un mayor número de interlocutores.